La palabra ayuno proviene del latín “ieiunare”, que significa “dejar vacío el estómago”. El “ayuno bíblico” es la acción de abstenerse de comer o beber, o ambas cosas, de forma voluntaria durante un período de tiempo para dedicarse a la oración, la humillación y la búsqueda constante de la presencia de Dios. Puede ser completo o parcial, prolongado, de corta duración o intermitente. En la Biblia hubieron hombres y mujeres que proclamaron ayuno y cambiaron naciones enteras ya que delante de Dios puede ser visto como acto de humillación, negación a la carne, humildad y arrepentimiento. Quien se abstiene de alimento para dedicarse a la oración continua, mata la carne y edifica al hombre del Espíritu. Ciertamente hay poder en el ayuno, pero denemos que aprender a cómo hacerlo.
“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” Isaías 58:6
- Prepara tu mente y cuerpo
El ayuno puede ser muy difícil para algunos ya que su cuerpo no está acostumbrado para abstenerse de alimento hasta cierta hora. Uno se prepara mentalmente unos días antes y también a nivel del cuerpo para no entrar de golpe al ayuno si no está acostumbrado. Hay ciertas comidas y hábitos alimenticios que pueden ser una adicción para algunos y pueden provocar mareos y malestares. Por eso la preparación debe de ser un asunto gradual, o sea, ir bajando la ingesta de alimentos y preparar la mente para ese período que no se va a comer. Muy importante no dejar de tomar medicamentos si es necesario para el bienestar de la persona. Hacemos la aclaración que Cristo es poder de Dios, pero también es sabiduría de Dios. La fe nos lleva a actuar sabiamente sin dudar del poder milagroso y transformador de Dios. Cuando una persona no puede dejar de comer ciertos alimentos basados en su condición médica, pudiera revisar que tipo de ayuno pudiera hacer. Puede hacerse la pregunta ¿Qué puedo ofrecer al Señor que me cueste? ¿Los chocolates, el café, mucho tiempo en el celular, las redes sociales, el silencio? Dios siempre llamaba a su esocogidos a una preparación para las cosas que Él iba hacer.
“Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte”. Éxodo 34:2
- 2. Prepara tu corazón
La preparación del corazón es crucial, ya que Dios mira el corazón más que el acto. El corazón define tres cosas: la intención o los motivos, la actitud y el propósito. Lo que sale del corazón es crucial y fundamental, ya que define si Dios aceptará el ayuno o estaremos haciendo una práctica meramente religiosa. Debemos de revisar la intenciones del corazón, la actitud hacia Dios y el porqué estamos o queremos realizar el ayuno. Para mi, creo firmemente que el ayuno debe de ser un estilo de vida en todo creyente por los beneficios espirituales y de salud que contiene. El ayuno purifica, mata la carne, puede levantar altos niveles de espiritualidad y activar el poder sobrenatural de Dios. El ayuno limpia las vías del corazón para escuchar a Dios, ya que el espíritu del hombre se hace fuerte mientras su cuerpo (carne) se debilita. Pero del corazón tiene que salir un raíz sana, sincera y humilde que mueva el corazón de Dios.
“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos”. Salmos 138:6
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23
- 3. Define el propósito, el objetivo y la meta.
Cada ayuno tiene que tener un propósito, un objetivo y una meta. Muy importante recalcar que no debemos ayunar sólo porque nuestro líder espiritual nos está pidiendo que ayunemos.
- El propósito define el ¿Para qué y porqué estoy haciendo el ayuno? Para humillación, buscar mejorar o cambiar algo, crecer en la vida espiritual, romper alguna atadura, pedirle a Dios algo, etc.
- Más sin embargo, el objetivo responde a la pregunta ¿Qué voy a lograr en este ayuno? Puedo lograr crecer espiritualmente, escuchar a Dios mas claramente, tener un corazón mas humilde, moldear mi carácter, etc.
- Los objetivos suelen plantearse antes de emprender la acción. Es conveniente saber hacia dónde vamos antes de empezar a caminar.Por último, la meta define o estipula una fecha. Por ejemplo, ¿Cuántos días será mi ayuno? ¿Tres días, siete días, tres semanas, cuarenta días días, noventa días? Cuando establecemos metas claras, sabemos cuando comienza el ayuno y cuando termina.
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre”. Lucas 4:1-2
- 4. Agenda el tiempo para orar
Cada día, el ayuno debe de presentarse a Dios en oración y cuando se termina, debe de entregarse en oración. No se trata de aguantar hambre, se trata de abstenerse de alimentos para dedicar a la oración continua. De nada nos sirve abstenernos de alimentos si no pasamos tiempo en oración. Agendar el tiempo para orar, es separar intencionalmente el tiempo que se le dedicará a Dios en oración. ¡Separa tus horas de oración! La clave del ayuno es la oración. Cuando agendamos la oración, debemos de imaginarnos como cuando hacemos una cita para estar con Dios, ya sea:
- De madrugada,
- En la mañana,
- En la noche,
- Durante el día.
Esa es tu cita con Dios y con su Espíritu Santo. Entiendo que Dios no está limitado a un templo o casa físico y que algunos trabajan semanalmente. Pero si usted pudiera separar su tiempo para dedicarse exclusivamente a la oración y a intimar con Dios, hágalo. Y si trabaja, puede tomar el tiempo para estar con Dios en su “break” (descanso), cuando va a manejar de salida y entrada a su casa, etc. También todo el día puede estar escuchando mensajes y música de adoración, si se lo permiten en su empleo. Pero si puede separar su tiempo y lugar, no dude en hacerlo. El mejor ejemplo es nuestro Señor Jesús que fue llevado por Espíritu al desierto donde ayunó cuarenta días y cuarenta noche. ¿Porqué el desierto? El desierto es un lugar solitario. Creo que esta es una de las formas más poderosas para efectuar un ayuno efectivo, buscar un lugar a solas con Dios en oración. Tú y Él, intimamente.
5. Toma el tiempo para estudiar y meditar en la palabra de Dios
Un ayuno efectivo está ligado de igual forma a estudiar y meditar en la palabra de Dios. En su palabra está su voz, la cual es la que necesitamos escuchar. Dios habla y sigue hablando, pero muchas personas no saben ni pueden escucharlo por el ruido mental o las muchas ocupaciones. El ayuno nos entrena para escuchar a Dios detenidamente. Estudiar y meditar en la palabra de Dios es crucial en el ayuno y debe de hacerse también de una manera intencional, o sea, agendar un tiempo para esto. Recomiendo a los que ayunan a no solo leer la Biblia sino estudiarla y meditarla. Estudiar y meditar la palabra de Dios es un nivel más profundo que el sólo leerla. Cuando uno estudia expande el conocimiento y cuando uno medita en ella expone el corazón. Cada día que ayunamos la palabra limpiará nuestros corazones y mentes para salir muchos mas refinados en el carácter de Cristo.
“¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?”. Jeremías 23:29
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. Josué 1:8
- 6. Debemos de aceptar la voluntad de Dios
Todo el que ayuna debe de entender que se trata de una relación de dos vías. Dios responde pero también nos da instrucciones. Dios es Dios y Señor de todos. Muchas veces venimos con nuestra lista de peticiones anhelando que Dios haga todo lo que le pedimos. Pedir no es malo, pero pensar que Dios tiene que hacer obligatoriamente todo lo que pedimos si. Ojalá, fuéramos tan obedientes al mismo nivel que le hacemos peticiones. En lo personal, me gusta más la oración de intimidad y rendición que la de petición. Usualmente cuando pido, pido para otros. En el ayuno, una de las preguntas que debemos de hacerle a Dios es:
- ¿Qué requieres de mí que haga?
- ¿Qué me estas pidiendo que te de o haga?
- ¿Cuáles son tus instrucciones para mi vida? ¡Hágase tu voluntad!
No somos nosotros los que le decimos a Dios qué hacer. Hay mucha gente frustrada porque ayunaron y no vieron la respuesta que ellos querían ver. Ayunar para manipular a Dios y su respuesta no debe ser la intención. Debemos de descansar en el hecho de que Dios es soberano y su voluntad es buena, perfecta y agradable. Somos nosotros los que vamos con una actitud de humillación y establecer la voluntad de Dios en nuestras vidas y en lo que le pedimos. El ayuno efectivo, siempre será el que termina haciéndose la voluntad de Dios.
- 7. Levanta tu expectativa y espera los resultados (FE)
Nadie desea ayunar sin ver resultados y respuestas de parte de Dios. Por esta razón debemos de ayuna con expectativa respaldada por una fe pura y genuina. Ayunemos en fe, creyendo que veremos la manifestación de lo que hemos consagrado y pedido a Dios. Nuestro Dios es real y responde a su pueblo cuando se humilla. Es la intención de Dios que salgamos mas consagrados, con rompimiento de las ligaduras de impiedad, con un ego y orgullo muerto, con una palabra directriz y clara de parte de Dios, con manifestaciones sobrenaturales, visitaciones angelicales, etc. El ayuno y la oración han sido para mi una fuente de vida y recarga espiritual. El poder, la unción y la gloria manifiesta se dan lugar cuando he ayunado con todo mi corazón a Dios y consagrado mi vida a Él. Desde que inicie en mi camino con el Señor he visto la mano de Dios en cada aspecto de vida en el ayuno y la búsqueda constante. He visto personas quebrantarse y siendo libres después de un ayuno. Casos imposibles y problemas sin resolver, se han convertido en un milagros divino después de un ayuno. No dudes si deseas ayunar y buscar a Dios en oración. Quisiera terminar con estos siguientes versículos:
“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Jeremías 29:11
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. 2 Crónicas 7:14
¡Acciona el poder del ayuno hoy¡ y déjanos tu comentarios de cuáles han sido tus resultados de tu ayuno. Si pudiéramos comentarnos tus experiencias, sé que será de bendición escuchar tu testimonio.
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