El Espíritu Santo es la persona más maravillosa. Conocerlo es sublime y poderoso.
“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. 2 Corintios 3:17
La presencia del Espíritu Santo es el centro de todo lo que hacemos en el reino de Dios. En él nos movemos, actuamos y somos. Por lo menos, así deberíamos caminar y vivir. El Espíritu Santo, bíblicamente tienes varios símbolos que hablan de su naturaleza y la forma cómo se manifiesta ha nosotros.
En una gama de formas, también revela su poder y su insustituible obra sobrenatural en nosotros y el mundo. Conocer al Espíritu Santo es la intención del Padre, ya que nos conecta con cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido a corazón de hombre. Incluso, conocerle, es el puente a lo profundo de Dios y a la revelación de las cosas que Dios nos ha concedido. Únicamente con el Espíritu Santo tenemos acceso al conocimiento de las riquezas de Cristo, su gracia y su gloria. Cuando le conocemos sabemos, y cuando sabemos tenemos acceso y cuando tenemos acceso poseemos. Todo se vincula a él y con él.
Significado etimológico del verbo manifestar
Quisiera traer el significado etimológico del verbo “manifestar”, para ampliar el concepto y la experiencia con las manifestaciones del Espíritu Santo. Lograr entender cómo se manifiesta nos ayudará a relacionarnos con él, aunque él no es una manifestación. La palabra “manifestar” proviene del latín “manifestare”, una palabra compuesta de dos: manus (mano) y festare (verbo que signfica fiesta). En su raíz, quiere decir “hacer fiesta con las manos”. Bíblicamente las manos hablan de las obras y se hace fiesta cuando un pecador se arrepiente. Cada vez que el Espíritu Santo se manifiesta revela sus manos, o sea su obra, bajo la complacencia y voluntad del Padre. Esta manifestación genera un “IMPACTO” potente, transformador, inigualable, exclusivo, único, magnífico, extraordinario, inimitable, sobrenatural, etc. Donde el Espíritu Santo pone sus manos, deja una huella imborrable. El Espíritu Santo es como un Escultor divino esculpiendo obras maestras, de diseños originales, con propósito y destino eterno.
El Espíritu Santo aparece en varios escenarios bíblicos manifestándose en forma de:
- Paloma
- Fuego
- Agua
COMO PALOMA
“y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”. Lucas 3:22
No hay casualidad que el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma corporal como paloma. Esta ave se caracteriza por volar rápido, su agudísimo sentido de la vista superior a los humanos y su sensibilidad. Es un ave fiel, casera y humilde. Tienen un alto sentido de orientación, ya que pueden ser entrenadas para volver a su nido (casa) desde largas distancias extremas. La paloma es símbolo de armonía, paz, sencillez, humildad, pureza e inocencia. Cuando vemos al Espíritu Santo manifestándose como paloma, está revelando un atributo de su carácter puro, pacífico, fiel y sensible. También manifiesta su poder (divino) sobrenatural, superior al hombre y su paz sublime.
El Espíritu Santo, es único, puro y sensible. Nuestra comunión con él debe ser detallada, cuidadosa y amorosa. Su sensibilidad puede ser tocada y lo que pudiera ser un gran culto o una comunión lleno de él, se convierte en una monotonía seca e carente de vida. El Espíritu conoce nuestro espíritu y en la comunión afecta tanto lo que hacemos como lo que somos por dentro. Por eso, muchos pueden ser sellados por él sin desarrollar plenamente una comunión con él. Esto se debe al contenido de su alma y de su carácter. Debemos de deshacernos de toda iniquidad, pecado, malas palabras, arrogancia, altivez y orgullo. ¡Estos son elementos que espantan la paloma! Por eso la palabra nos exhorta a no contristar al Espíritu Santo.
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. Efesios 4:30
La palabra “contristéis” viene del griego “lypeo”, que significa: tristeza, pena, dolor, sentirse mal. La tristeza en nosotros es el sentimiento de pena o aflicción. Cuando lo llevamos a la tristeza que nosotros podemos producir en el Espíritu Santo es más que una emoción humana. Puede ser una ofensa, un dolor producido por una incompatibilidad de su santidad alejándonos de él. Estamos hablando del dolor en el corazón de Dios al anhelarnos y no poder tener comunión con nosotros por la decisión del mismo hombre. Tenemos que arrancar toda obra, pensamiento o emoción que pone triste al Espíritu, impidiendo nuestra comunión con él. El que nos ha sellado, también quiere habitarnos, y habitar en vasos santos, limpios y puros. Una de las obras exclusiva del Espíritu Santo es la santificación y purificación de nuestras almas. El mismo que nos purifica nos llama a la pureza. Recuerde que el ser usado por Dios no quiere decir que tengamos comunión con él. Dios puede servirse de usted por lo dones, por el respaldo de su palabra y por amor a las almas, más en aquel día asegúrese que no le digan: “…Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. (Mateo 7:23)
Una relación de niveles
También es bueno entender que la comunión, como en cualquiera relación tiene niveles. Muchos se acercan a Dios como siervos. Estos se humillan, le sirven y se comprometen con él. Está bien, mas sin embargo una gran mayoría no comen del pan de los hijos, ni caminan en su herencia. Otros se acercan a Dios como Iglesia, otros como pecadores, otros como vasos útiles. Algunos reciben la revelación de la paternidad y saben acercarse a Dios cómo hijos. Recuerde que Dios se va a manifestar a usted según la revelación que usted tenga de él. Dios no tiene límites, los limitados somos nosotros por nuestra forma de pensar. Si tu comunión es profunda, entonces lo profundo llamará a lo profundo. Si tu comunión es débil y superficial, comerás de las migajas, vivirás una parte del evangelio y no la plenitud. Mas hay una dimensión “crucial” para acercarse “al desnudo” en una relación y comunión con el Espíritu Santo, y es como la Esposa del Señor.
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. Apocalipsis 22:17
Como esposa intimamos y producimos el fruto del Espíritu Santo, los dones del Espíritu Santo y la unidad del Espíritu Santo. Imaginémonos a una esposa cometiendo infidelidades contra su esposo. ¿Cómo se sentirá el corazón de su esposo? Lo mismo pasa cuando estamos llenos de iniquidad, pecado, falta de perdón, malas palabras, orgullo, idolatría, inmoralidades, mentiras, altivez, etc. Por eso, el único pecado imperdonable es la ofensa contra el Espíritu Santo. Esto es tan delicado, que Jesús lo dejó claro aunque suene sin misericordia la palabra “imperdonable”. Nuestros actos, junto con el contenido de nuestro carácter, determinan si entristecemos o complacemos al Espíritu de Dios. El apóstol Pablo con mucha razón nos exhorta después que nos manda a no entristecer el Espíritu Santo:
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Efesios 4:31-32
La paloma (Espíritu Santo) debe de ser conocida por su carácter puro, humilde, sencillo y santo. Con tal de no dejar ir la paloma, hagámonos un examen. ¿De qué necesitamos alejarnos que puede que esté contristando al Espíritu Santo? ¿Qué nueva vida necesito practicar para mantener mi relación íntima con el Espíritu Santo en un estado de pureza genuina? En cuestión de intimidad, la relación saludable está en la común-unión.
COMO FUEGO
“y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. Hechos 2:3-4
Fuego Sobrenatural
Otros de los símbolos con que se manifiesta el Espíritu Santo en la Biblia es el fuego. El fuego es el producto de una reacción química de oxidación violenta. El la tierra el fuego se considera un elemento básico en la existencia del hombre. No hay casualidad, que vemos al Espíritu Santo (Dios) manifestándose como fuego en varios episodios bíblicos. Recordamos el horno humeando y la llama de fuego que se pasaba por entre los animales divididos en tiempos de Abraham (Genesis 15:17). Cuando Dios llamó a Moises, lo atrajo a través de una gran visión de la zarza ardiendo en fuego, que no se consumía (Exodo 3:2-3). También la columna de fuego que no se apartaba del pueblo de Israel cuando salieron de la esclavitud de Egipto (Éxodo 13:22). Esta el fuego que subió de la Peña y que consumió la carne y los panes sin levadura que ofreció Gedeón al Ángel de Jehová (Jueces 6:21). No nos podemos olvidar del fuego que descendió como respuesta del Dios verdadero en tiempos del profeta Elías, cuando enfrentaba a los sacerdotes de Baal (1 Reyes 18:38).
Vemos el fuego en los huesos que sintió el profeta Jeremías cuando quiso renunciar a su trabajo como profeta (Jeremias 20:9). Y pudiéramos seguir mencionando muchas manifestaciones del Espíritu (Dios) a lo largo de toda la escritura bíblica. Pero hay algo que quisiera resaltar. Y es que todas estos fuegos, tienen la características de ser “fuego sobrenatural”. Nunca de estas manifestaciones tuvieron sus raíces en ser un fuego normal, todos fueron fuegos producir por Dios. ¡El fuego de Dios es sobrenatural! Cuando hablamos de la manifestación del Espíritu Santo cómo fuego, estamos hablando de una manifestación sobrenatural del fuego santo de Dios. No hay un hombre que tenga un encuentro con el fuego del Espíritu Santo y no termine ardiendo en llamas.
Todas estas manifestaciones hacen alusión a una de las características de la naturaleza del Espíritu Santo. Juan el Bautista cuando se refirió al bautismo (plenitud) del Espíritu Santo, el escritor en Lucas añade la palabra “fuego”. El Espíritu y el fuego de Dios van unidos.
COMO AGUA
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”. Juan 7:37-38
La sed es producto de una necesidad. Se dice que un hombre puede vivir 40 días sin comer comida, pero solo 3-6 días sin beber agua. Sin fluidos los órganos se deterioran y la persona se deshidrata. Jesucristo comparó la manifestación del Espíritu Santo como “ríos de agua viva” pero dentro del interior de una persona. Dentro de un persona ocurren los procesos de sus emociones, los pensamientos y la voluntad. Tú eres lo que eres por dentro, y si dentro de ti no fluye la sustancia de Dios tú no eres nada.
Estanque vs río
Una cosa es la experiencia de un estanque y otra es la experiencia con el río de agua viva. Una se tiende a secar al no poder retener el agua y el otro es un fuente que fluye sin parar. Un río de agua viva limpia, es un constante de novedad y fluir, es saludable para los habitantes y es la mejor agua. La experiencia del río es el resultado de un alma sedienta. El Espíritu Santo como agua, lo primero que hace es saciar la sed. Todos los hombres tienen una sed que no logran entenderla. Por eso, tratan de saciar su sed con cosas que no podrán hacerlo. La sed del hombre descansa en lo que él perdió desde su comienzo y nada puede llenar ese vacío; sólo Dios. Porque si se tratara de llenar un vacío, cualquiera cosa pudiera llenar al hombre.
Dios no solamente le dio la tierra al hombre como heredad, también le dio la capacidad de ser creativo y ser un ser inteligente. Desde el principio, Dios le dio al hombre al Él mismo. El hombre tenía a Dios mismo y de esta comunión, él se alimentaba para vivir. Todo lo que sale de Dios es sustentando por su presencia. Cuando el hombre cae en pecado muere porque se separa de Dios en comunión y pierde la sustancia de Dios mismo. Ahora encontramos a un hombre muerto en el espíritu, tratando de resolver un problema que no entiende. La muerte espiritual produce ceguera en el entendimiento para recibir la revelación de Dios, por eso no entiende su problema. Así que desde esa ignorancia el hombre trata de llenarse con placeres, droga, licor, fornicación, bailes, fiestas, dinero, placeres, etc. Tratando de encontrar la sustancia que pueda saciar su sed. Mas cuando llega Cristo, esto es lo que dice la Biblia de él:
“el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”. Hebreos 1:3
Todo esto que el hombre trata para llenarse es temporal y produce saciedad pasajera. Y donde no hay saciedad de Dios, hay suciedad del diablo. ¿Porqué? Porque Dios es irremplazable. No hay droga, ni pecado, ni nada que pueda saciar tu alma como lo hace el Espíritu Santo. Así que ahora en Juan 3:37-39, encontramos a Cristo diciendo estas palabras en un momento crucial. Ellos celebraban el último y gran día de la fiesta. Esta fiesta en hebreo era la fiesta de “Sucot” o la fiesta de los tabernáculos. Sucot significa cabañas o tiendas. En esta fiesta se conmemoraban dos grandes eventos: el albergue de Dios o el sustento de Dios durante 40 años en el desierto y la temporada de la cosecha. Jesús a todos, los dirige hacia él, porque él era el tabernáculo, el centro de la fiesta y la razón de toda provisión en la vida. No hay fiesta sin Cristo, y sin Cristo el hombre volverá a tener sed aunque se goce de cualquier fiesta sin él.
Sólo Cristo sacia
El Señor hace alusión a la escritura y específicamente declara a quién se estaba refiriendo cuando dijo de su interior correrán ríos de agua viva. Con esta declaración Jesús estaba poniendo un gran diferencia entre lo temporal y lo eterno. Como cuando le dijo a la mujer Samaritana, cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás. A la verdad no sé que agua estas tomando, pero solo hay un agua que puede saciar tu corazón. En la Iglesia muchos ven los ministerios y la obra como un agua que sacia su sed. Ni los ministerios, ni la lo que uno hace por Dios te puede llenar mas que el que te dio el ministerio y el dueño de la obra. Aquellos que beben de los ministerios y de las aguas de los talentos y lo que hacen para Dios, van a volver a tener sed. Así que tienen que estar en continuo hacer. ¿Estás tratando de saciar tu sed con algo o alguien cuando sólo el Espíritu Santo lo puede hacer? El Espíritu Santo es el único que puede saciar tu sed. Y dijo Jesús que ese rio de agua se refería específicamente al Espíritu Santo que iban a recibir todos aquellos que creyesen en él. ¡Poderoso!
Jesucristo dijo: “Como dice la Escritura, de su interior, correrán ríos de agua viva”. Esto puede remontarse a varias escrituras de los cuales quisiera mencionar tres de ellas:
“Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos”. Isaias 44:3
“Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno”. Zacarias 14:8
“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar”. Ezequiel 47:1
No tiene olor, no tiene sabor, no tiene color, es la sustancia más abundante en nuestro planeta; AGUA.
Dios te bendiga. No te olvide en subscribirte para que te llegue la notificación de cada nuevo escrito en el BLOG de “La Enciclopedia del Reino”.
Miler Montoya
✅ ¿Ya conoces nuestro canal en YouTube? ¡Subscríbete! https://www.youtube.com/user/visiondelreino1
Visita la página de autor de Amazon donde podrás encontrar los libros del pastor Miler Montoya:
Facebook: https://m.facebook.com/MilerMontoyaMinistries/
Instagram: https://instagram.com/milermontoyaoficial
