Hay una diferencia entre presencia, gloria y unción. La presencia es la persona (rostro), la gloria es lo que emana de esa persona y la unción es el poder resultante de la relación con esa persona. Dios unge a la persona que llama a una asignación.  Esto quiere decir que si el ungido conoce su asignación, la unción que porta tiene propósito.  Dios te llama, te asigna y te habilita con la unción para el llamado asignado.  Lo asignado es lo que te corresponde hacer en la tierra, pero acordado en el cielo.  Todos vienen a este mundo con una asignación pero no todos vienen con la unción.  Usted precisa de la unción para cumplir asignaciones divinas.

La unción es el poder habilitante sobrenatural de Dios que viene sobre hombres ordinarios para cumplir una tarea divina.  La palabra unción significa derramar aceite sobre alguien, untar con ungüento.  La unción es cuando Dios unta y frota sobre ti la presencia del Espíritu Santo dándote ciertas capacidades sobrenaturales.  El que tiene la unción porta la habilidad divina y tiene la marca de un escogido.  La gente que te conoció en lo natural, no te conocerán bajo la unción del Espíritu Santo.  La unción transforma cualquier hombre ordinario a hombres extraordinarios.  Hoy, por causa de la unción dejarás de ser un hombre y una mujer ordinaria y te convertirás en una hombre y una mujer extraordinarios.

Quisiera describir cinco principios elementales para recibir la unción del Espíritu Santo:

  1. A través de la oración y la búsqueda continua.  Es casi imposible cavar un hollo profundo sin encontrar agua.  El que busca a Dios en relación constante termina ungido.  La unción es producto de un relacionamiento con el Espíritu Santo.  Muchos ayunan y oran para sanar enfermos, para que ocurran milagros y para liberar endemoniados.  Los que hacen esto pudieran estar muy equivocados, ya que quieren de parte de Dios las manos y no su rostro.  Ignoran que él que tiene al Todopoderoso, tiene el poder y el que tiene al milagroso tienen los milagros.  Busca a Dios para conocerle más, y que tu relación con él no gire alrededor de sus dádivas sino de su persona.
  2. Por imposición de manos: Las manos son instrumentos de transferencia y cualquiera que tiene en el depósito de su espíritu la unción de Dios puede impartirla sobre alguien que la necesite.  Los apóstoles llegaron a Samaria y con la imposición de manos las personas recibían el Espíritu Santo.  Pero he visto algo que va más allá de la necesidad de la gente, que hace que la gente reciba a través de la imposición de mano la unción del Espíritu Santo.  ¿De qué elemento estoy hablando?  Estoy hablando del hambre y la sed generada en el corazón del hombre.  La gente  hambrienta y sedienta reciben más de lo que sólo viven por necesidad.
  3. Por revelación de la palabra: Te preguntaras que tiene que ver la palabra con el unción del Espíritu Santo.   El detalle descansa en que la palabra revelada es un detonante en el mundo espiritual.  Cuando Dios revela una palabra, algo en el mundo espiritual explota y genera un cambio sobre las personas.  La palabra que se da con revelación funciona como un activador de la unción del Espíritu, ya que el mismo Espíritu es quien la está revelando, por lo tanto, el que da la palabra, es el mismo que libera la unción.  Yo pudiera ponerte las manos sin decir nada, y nada sucede.   Pero en el momento que libero la palabra revelada con mi boca, algo se activa en el mundo espiritual que termina tocándote y desatando el poder sobrenatural de Dios en tu vida.  Esto ocurrió cuando Jesús sanaba y liberaba con la palabra, ya que al dar la palabra, la palabra iba con poder creativo y con contenido para crear y con poder divino para manifestar los milagros.  Por eso, el centurión le dijo a Jesús, que no era necesario ir a su casa para sanar a su criado, que sólo era necesario liberar la palabra y su criado sanaría.  Por eso tenemos que aprender a capturar la palabra con la fe que tuvo el centurión.  Por ejemplo si yo digo: ¡Recibe tu milagro! ¡Recibe el poder de Dios!  Esta palabra tiene el contenido de milagros y el poder sobrenatural de Dios para hacer algo en cualquier imposibilidad en tu vida.  Si tu capturas la palabra y no sólo la escuchas, eso hablado y liberado encontrará una expresión física en tu vida.  La unción se activa para manifestar el contenido de lo hablado.    Por ejemplo, cuando Jesús le pone las manos a la mujer que tenía 18 años encorvada, pero no sólo le poner la manos, sino que también libera la palabra y le dice: “Mujer, eres libre de tu enfermedad”.  En ese momento, la atadura que tenía Satanás se deshizo.  Lo mismo ocurría con la bendición sacerdotal.  Cuando el sacerdote bendecía al pueblo con la bendición de Dios, la bendición de Dios dada por el mismo Dios, liberaba el contenido en el aire bajo una autoridad delegada. Dios usaba eso y así bendecía al pueblo.  Por eso termina Dios diciendo que después de cada bendición liberada: “Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Números 6:26. Dios bendice toda boca que se alinea a su palabra a través de la unción que activa esta manifestación.
  4. Por asociación con gente que la tiene: La Biblia dice: el qué anda son sabios, sabios será.  ¿Qué pasa si yo ando con gente ungida? Ungido seré.  Esta relación la vemos desde la antigüedad entre Moises y Josué, David y Salomón, Elías y Eliseo, Jesús y los 12 discípulos.  Hay muchas personas que quiere elevar su nivel de unción, pero anda con gente apagada en el Espíritu.  Es necesario muchas veces hacer cambios de relaciones porque la gente que te rodea te quitan en vez de darte.  Júntate con gente más ungida que tú para alcanzar nuevos niveles de unción por asociación.
  5. Por medio de la obediencia a la asignación: Jesús, Dios hecho hombre, necesitaba la unción del Espíritu Santo, pero el Espíritu Santo no viene sobre Él sino hasta cuando desciende al jordán.  Dios usa a los profetas para introducirnos en nuestra asignación en un tiempo determinado.  Muchas personas son obedientes a los mandamientos pero desobedientes a la asignación divina.  Jesús era mas grande que Juan el Bautista, pero de los nacidos de mujer no hay un profeta más grande que Juan el bautista. ¿Porqué? Porque todos profetizaron del Mesías, mas Juan introdujo al Mesías a su asignación que todos los profetas hablaron.  Así que cuando Juan lo introduce en el agua, orando, los cielos se abrieron y descendió el Espíritu en forma corporal como de paloma sobre él.  Ese día la unción se activo sobre Él para su asignación que el Padre le había ordenado en al tierra.  ¿Sabes porque muchos creyentes no se están ungidos con una unción mayor? Porque no están operando en su asignación, por lo tanto no la necesitan; no es necesaria.

Propiedades, beneficios y uso de la unción del Espíritu

Dios no unge con aceite, Dios unge con Espíritu Santo.  El aceite en lo natural tiene muchísimas propiedades, beneficios y usos para el ser humano.  De la misma forma, el Espíritu Santo que regularmente simbolizan su unción con el aceite.

Primero, el aceite se usaba y se usa desde la antigüedad para la combustión.   En tiempos antiguos la palabra aceite era sinónimo de la palabra óleo, del latín “oleum”, de donde se compone la palabra “petróleo”, el cual se le denomina el oro negro. En la actualidad es el elemento más usado par mover los carros, los aviones, las máquinas.  ¡Dios no se equivoca! Porque así como el aceite enciende los motores y mueve grandes máquinas como los aviones y los carros, así el Espíritu Santo te prende a ti y te mueve al cumplimiento de la asignación divina.  Una cosa es que el Espíritu se mueva en ti, y otra cosa es que el Espíritu te mueva a ti. Amigo lector, usted en este momento esta siendo encendido por la unción del Espíritu Santo y si se había quedado sin combustión espiritual, hoy es recargado.

En la antigüedad el fuego (combustión) era producido por lámparas llenas de aceite.  La raíz del fuego era el aceite.  EL fuego se utilizaba para alumbrar, consumir, cocinar, quemar, purificar, etc.  Pero sin aceite no había fuego.  De la misma manera un creyente que carece del fuego de Dios, es porque le falta la unción del Espíritu Santo.  En Apocalipsis 1:12-13, el apóstol Juan ve siete candeleros de oro y al Señor en medio de los siete candeleros.  Esto hace alusión al candelero de oro con siete lámparas ordenado por Dios en el lugar santo.  En Apocalipsis estos siete candeleros son las siete Iglesia pero también representan los siete espíritu manifestados en el Espíritu Santo.  ¿Dónde esta el misterio? El misterio descansa que el fuego en el candelabro (de candela) era producido por el aceite metido en el canal (tubo) dentro de la lámpara.  De la misma forma, seremos una Iglesia que alumbra al mundo y manifiesta los siete espíritu de Dios por causa del aceite (la unción) que fluye dentro del canal de nuestras vidas.  Cuando hay unción estamos prendidos y manifestamos los siete espíritus de Dios: El Espíritu del Señor, Espíritu de sabiduría, entendimiento, consejo, poder, conocimiento y Espíritu de temor De Dios.  A la Iglesia de Efeso, el Señor le dice quitaría el candelabro de su lugar sino se arrepiente y vuelve a su primer amor.  Tú sólo podrás volver a tu primer amor si has tenido uno.

Segundo, el aceite tiene propiedades curativas.  En lo natural, el aceite de oliva extra virgen sirve para proteger el corazón, es antiflamatorio, reduce el colesterol malo, sirve para la depresión, la piel, obesidad, cabello, la presión arterial, etc.  Por eso en Lucas 4:18 está escrito que Cristo fue ungido con el Espíritu Santo para sanar.  Ahora si en lo natural un aceite produce tanta propiedades curativas para el cuerpo humano, cuanto más el aceite y la unción del cielo producirá sanidad en tu vida y no sólo de enfermedades del cuerpo, sino las del alma y la del espíritu.  ¡Recibe la unción de Dios!  Hay una gran diferencia entre la unción, el ungido y la gloria.  La unción sólo es producida por el Espíritu Santo.  Muchos tienen una perspectiva errada de la unción y un hambre incorrecta  hacia ella.  

Portadores de una unción rara

“Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre”.  Mateo 3:4

Cada vez que Dios quería traer algo nuevo usaba a un hombre y lo traía con una unción rara.  ¿Qué quiere decir esto?  Alguien que no encajaba a las formas de la época, no combinaba con formas tradicionales.  Un hombre y una mujer inusual, rara, extraña y no común.  A veces era su forma de vestir, su forma de operar, el lugar donde estaba, los milagros que ocurrían, las manifestaciones, las palabras y la asignación.  Muchos quieren la unción hoy en día para sentirse lleno y libres pero no para traer cambios significativos en la vida.  Los cambios, que son indices de crecimiento no son producido por más de lo mismo.  Todo el que quiere crecer tienes que estar listo para ser alterado por un hombre con una unción rara.

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Miler Montoya

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