El diálogo es hablar por turno buscando soluciones. Es tener la habilidad de poder comunicar sentimientos en un ambiente de seguridad emocional que se ha cultivado con paciencia y amor. Diálogo no es defender tu punto de vista sino explicarlo. Tampoco es atacar a la otra persona sacando a la luz sus trapos íntimos y debilidades. El diálogo es, hacerse entender buscando en punto de equilibrio. No es quien gana la pelea o la discusión, es cómo nos ponemos de acuerdo para que el pacto matrimonial no se rompa.
Tendremos mejores familias y más exitosos el día que se descubra el el poder diálogo en el matrimonio.
¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? Amos 3:3
ATACA EL PROBLEMA, NO LA PERSONA
¡Los pleitos y las discusiones son innecesarias porque no buscan soluciones! En una conversación es muy fácil atacar a la persona antes que al problema. Atacarse solo produce heridas en el corazón. Los gritos son el reflejo de una persona que perdió el control y no tiene dominio propio. Un diálogo sano, cuidará el tono, el tiempo cuando dice las cosas, la forma como las habla y lo que dice. Pero esta razón, es recomendable pensar y analizar lo que se dice antes de hablar. ¿Este es el momento de decirlo? ¿Es esta la mejor manera? ¿Cómo se sentirá mi pareja si le digo esto de esta forma?
El que busca el diálogo muere a su “ego” y se enfoca en la solución. Busca entender la naturaleza del conflicto para atacar el problema de raíz. Nunca se ataca a la persona, se ataca el problema. En vez de decir ¡Eres una gritona! Pudieras decir “Me siento ofendido cuando me gritas”. Agredir con palabras siempre cerrará los corazones. Dar valor con palabras siembre los abrirá.
CEDE EL PASO
Las personas que ejercen el diálogo “ceden el paso” buscando el punto de armonía entre los cónyuges. A esto la Biblia le llama ponerse de acuerdo. Para que esto ocurra tenemos que ser flexibles y entender que las diferencias vienen de Dios. El que no es flexible en una relación se rompe fácilmente. Para ceder hay que buscar el bienestar de la relación mas que mi beneficio personal. Una cosa es pelear por lo que yo quiero, y otra cosas es buscar lo que Dios quiere para la relación. Lo que Dios quiere siempre será mejor.
Tu esposa o esposo ve el mundo de una forma diferente porque Dios así lo creo. Las diferencias son normales por eso hay que aprender a administrarlas. Hay una necesidad muy grande de sanar el resentimiento y las heridas pasadas por conversaciones tóxicas. En un matrimonio, esto es un trabajo de los dos. De nada nos vale discutir si al final del día terminarán abrazados y resentidos. Prefiero ceder el paso ahora que encontrarme en una herida emocional mañana. Recordemos que en el reino de Dios, perder es ganar.
ESCUCHAR
Escuchar es un arte que se puede aprender. El hombre habla alrededor de 10,000 palabras por día y la mujer un promedio de 30,000 palabras. Esto quiere decir que tenemos a un esposa con la necesidad de compartir más y una esposa con la necesidad de ser escuchada. Muchos oyen pero no escuchan porque tienen ideas preconcebidas que defender. ¿Te has preguntado porqué razón Dios nos dio una boca y dos orejas? Creo porque tenemos que ser prestos para escuchar y tardos para hablar. El que habla siempre estará en desventaja y más si esta enojado. En el diálogo se aprende a escuchar no sólo las palabras sino el corazón. Hay relaciones que se sanarán con el simple hecho de escucharse los unos a los otros. Este es una gran necesidad en el mundo, ya que por causa de las redes y los celulares inteligentes la gente anda distraída y ocupada. Se dice que una persona pierde la atención de 6 a 10 veces por minutos. Quiere decir que los indices de distracción están en niveles crónicos y nos enfrentamos a una generación que no presta atención. Prestar atención (escuchar) es estar presente; quién no presta atención está en otro lado aunque su cuerpo esté presente.
Pedir que me entiendan pudiera ser más fácil que hacerme entender. Todos queremos ser escuchados pero no nos gusta escuchar. El que ama cede, piensa, analiza, escucha y luego habla.
DISCUSIÓN VS DIÁLOGO
Las discusión es una controversia. El diálogo es hablar por turno buscando el PUNTO DE EQUILIBRIO. La discusión es luchar por mantener su posición y punto de vista. El diálogo es una lucha por mantener el pacto matrimonial a través de un acuerdo. La discusión es una polémica que al silencio lo mira como debilidad y flaqueza. El diálogo es mantener controladas las emociones y aprender el arte de escuchar. La discusión dice: “El que más grita, más autoridad tiene”. El diálogo dice: “Sentémonos a hablar, quiero entender tu corazón”.
“He aprendido que en muchas relaciones no hay corazones malos, sino corazones que no se entienden”.
TIPS PARA UN BUEN DIÁLOGO
- Aprende a sonreír aún cuando hay lagrimas en tus ojos.
- Enfócate en las cosas buenas y no sólo en las malas.
- Práctica el agradecimiento y sé agradecido.
- Háblales a otros como quisieras que te hablaran a ti.
- Añade valor a la otra persona.
- Cuando sientas perder una discusión, recuerda que estas ganando la relación.
- Perdona y aprende a pedir perdón reconociendo cosas que nunca se debieron haber dichas.
Bendigo tu matrimonio y familia, con la habilidad de dialogar según la palabra de Dios.
PS. MILER MONTOYA
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