“La meditación bíblica libera la mente cautiva y establece la mente de Dios”. Miler Montoya

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. Josué 1:8
El impacto poderoso, libertador y sanador que tiene la meditación bíblica creo que es conocido por pocos hijos de Dios. Y si han oído de esto, muchos no lo han aplicado porque lo mal interpretan. La sociedad de hoy consume videos y audios de predicadores, pero en su relación personal con Dios están muy separados de la palabra de Dios. Entre más información hay disponible, más desinformados estamos.
La palabra de Dios debe de ser leída, estudiada, meditada, aplicada y predicada. Cuando la leemos nos informamos de ella. Cuando la estudiamos profundizamos en ella. Cuando meditamos exponemos nuestros corazones a la luz de la verdad que arroja. Cuando la vivimos nos damos cuenta que es real y pasa a ser viva y eficaz. Cuando la predicamos ponemos al descubierto el plan de Dios para otros. Por eso, para todo aquel que está pasando por momentos de heridas profundas y guerra mentales, la meditación de la palabra opera como sanidad e instrumento para levantarnos de la ruina cualquiera que sea.
“Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina”. Salmos 107:20
Digamos que la herida emocional, el contorno donde vives, los ciclos de pecado o las malas experiencias han producido un patrón de pensamientos negativos y malos. Las personas pueden orar para que Dios se lleve estos pensamientos pero estos pensamientos deben de ser reemplazados por la palabra de Dios. La palabra de Dios es la que debe de desplazar con fuerza ese territorio y corazón que está ocupado por esos pensamientos negativos. La razón por la cual muchos no experimentan una libertad plena, es que vienen en busca de su sanidad y por un milagro, pero no llenan su corazón (mente) que fue sanado con la palabra de Dios. Reciben el milagro, pero no buscan ser llenos de la palabra del Milagroso.
Aquí debe de entrar en escena la meditación, ya que la meditación de la palabra de Dios debe de ser diaria. Usted podrá oír un predicador una vez a la semana, pero la meditación bíblica debe de ser todos los días.
Trataremos de tocar unos puntos cruciales acerca de la meditación Bíblica como un paso indispensable para sanar la herida del corazón. Un corazón herido está lleno de resentimiento, pensamientos y sentimientos que dañan a la persona. Cuando se medita en la palabra es como agarrar “literalmente” una escoba con capacidad de entrar a tu alma, barrerla y limpiarla completamente.
“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”. Salmos 1:2–3
La meditación bíblica es tomar el pan del cielo, la voz de Dios para el hombre y darle vuelta en nuestra cabeza y corazón hasta que ella tome forma y se asiente en lo más profundodenuestroser. Conestonohayheridaquenose sane, ni atadura que no se liberte. El compromiso debe de serserio,porqueesadiario. Elquetieneseddesusanidad la encontrará aferrándose a la palabra de Dios meditando en ella de día y de noche. Se convertirá en un árbol plantado a las corrientes de las aguas. Este árbol no está preocupado por si no lloverá, ya que tiene el agua fluyendo en sus raíces.
Lameditacióndebedeserdedíaydenoche. Estoestomarun pasaje Bíblico dirigido a sanar tu situación y comerlo, rumiarlo, masticarlo, hablarlo y volverlo a masticar hasta que se digiera finamente y eche raíces en tu corazón que no se pueden sacar. Y esto, a diario.
Este principio de la meditación bíblica funciona para cualquier otro problema que puedes estar enfrentando. Ya sea ansiedad, preocupación, insomnio, baja autoestima, guerra en la mente, malos pensamientos, depresión, adicciones, etc.
- El que medita se deleita en la palabra de Dios.
- El que medita absorbe la vida (sanidad) de la palabra de Dios.
- El que medita se mantiene fuerte y robusto espiritualmente.
- El que medita en la palabra de Dios da fruto a su tiempo.
- El que medita termina gobernado por la palabra de Dios.
- El que medita le abre paso a la vivencia y manifestación de la palabra de Dios.
- El que medita en la palabra de Dios prospera en todo lo que hace y emprende. Si usted quiere tener una sanidad permanente y no temporal, debes de tomar en serio el principio de la meditación de la palabra de Dios de día y de noche.
- El que medita en la palabra de Dios libera su mente de patrones mentales negativos.
Debes de derribar la excusa “que no hay tiempo” y que “estás muy ocupado”. Cuando sacamos tiempo para meditar en la palabra de Dios, caminaremos blindado contra todos los ataques del enemigo. La meditación en la palabra de Dios es poner andar tu sanidad. También recuerda que si le damos tiempo a Dios, Dios nos da eternidad.
“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío”. Salmos 19:14
“Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová”. Salmos 104:34
¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación”. Salmos 119:97
“Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación”. Salmos 119:99
Bendiciones
Miler Montoya
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