Sanando la herida – libro (original)

La ofensa puede darse por medio de una palabra o una acción. Luego esa ofensa potencialmente puede abrir una herida en su corazón, en algunos caso esta puede ser muy grandes. Las heridas que se almacenan y se acumulan durante toda una vida, son un conjunto de eventos que se dieron a lo largo de los años. Estos sucesos producen un alma profundamente herida. Por ende, esta alma daña lo que la conforma: emociones, pensamientos y voluntad.

Después de esto muchos pueden (tratar) de esconder sus heridas dentro de sus propias realidades o acciones (malas): enojo, agresividad, pornografía, venganza, etc. Cuando las personas caen en este ciclo, tienen un alma presa que necesita ser liberada. El salmista decía lo siguiente:

Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio”. Salmos 142:7

Dios es el único que puede sacar las almas que están presas en la cárcel. Cuando el alma está presa, también lo están las emociones, los pensamientos y la voluntad. El problema es, que es un asunto en el interior de la persona. Esto va mas allá de su cuerpo físico, aunque este puede verse afectado por el alma presa. No puede tratarse con un remedio natural, sino con la libertad que da Dios. Con su palabra y el poder de su presencia.

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres“. Juan 8:36

Las almas presas no pueden liberarse por sí misma. Es el Hijo quien las puede liberar; Jesucristo. Ser verdaderamente libre no es una ficción, es una realidad que sí se puede lograr en Cristo. Muy probable que usted halla tratado muchas cosas, y no halla podido salir de donde está o siente que su herida no tiene cura. Muchas personas no ven su sanidad porque la herida se perpetuó en eventos repetitivos. A estos yo le llamo “ciclos de dolor”. Es cuando una persona recae en lo mismo o yace en el mismo dolor de temporada en temporada. Mas cuando llega Cristo, su palabra y su poder, rompe estos ciclos de dolor y ataduras. Lo vemos con la mujer que tenía un flujo de sangre por doce años, el paralítico con 38 años sin poder caminar, la mujer encorvada por 18 años, etc. Cada año representa un ciclo de dolor. Ellos tenían los años suficientes con esa enfermedad y atadura para no creer que un milagro acontecería. Puede que usted se encuentre en esa situación. Por ende, necesita de un milagro que por fe lo puede recibir. Estoy hablando de una intervención divina para que Dios con su amor, su gracia y su misericordia rompa los grilletes y abra las puertas de la cárcel.

La llave no está en los remedios humanos, la solución a tu problema es Cristo. Él tiene la llave del Hades y de la muerte, y él mismo es la llave para la sanidad emocional de su vida. De esta forma, usted pueda recibir una liberación plena. Esta liberación ya fue pagada en la cruz del calvario por medio del sacrificio de Cristo. Pagado fue por completo, y ahora por fe, puedes recibir esa gracia y esa liberación gracias a él. ¡Recíbalo! ¡Créalo! ¡Búsquelo! Debes de creer para poseer y materializar la promesa que dice: “por su llaga fuimos nosotros curados”. (Isaías 53:5) Dios liberta a las almas presas en cárceles de heridas emocionales . Y esto por medio de su palabra, su poder y su presencia.

Tu puedes sanar de la herida emocional. Debes de creer que Dios tiene el poder, la sabiduría y la salida para tu vida. Aunque en estos momentos todo parezca estar nublado. No hay circunstancia que Dios no pueda resolver, no hay herida en el alma que Dios no pueda sanar. En el siguiente capítulo describo y enumero siete pasos que creo firmemente que sirven para la sanidad de la herida emocional. Hay heridas emocionales que toman un proceso extenso, pero no hay herida emocional sin cura.

Mientras sigues leyendo quisiera que leyeras, memorizaras, meditaras y te apropiaras de estas promesas bíblicas para tu sanidad:

“El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Salmos 147:3.
“He aquí que yo les traeré
sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad”. Jeremías 33:6

“…Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”. Lucas 4:18

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”. Santiago 4:78

Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda”. Jeremías 30:17

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